viernes, 23 de mayo de 2025

ERES MÁS QUE DESEO.

  La noche era silenciosa, pero no vacía.

El viento se deslizaba entre las cortinas, trayendo un leve frescor que le erizaba la piel. Ella ya estaba allí, sentada junto a la ventana, descalza, con una copa de vino a medio terminar y un libro abierto, olvidado en su regazo.

Él llegó sin anunciarse, pero sin sorprenderla. Como si su presencia ya hubiese estado en la habitación antes que su cuerpo.


No la miró con deseo voraz. La miró como si la hubiera estado recordando durante días.

Se acercó y, en lugar de palabras, le ofreció su silencio. Un silencio denso, lleno de cosas que no hacían falta decir.

Ella cerró el libro con un dedo marcando la página. Quería seguir leyendo… pero no ese libro.


—¿Has venido a quedarte? —preguntó ella, con una media sonrisa que ocultaba más de lo que mostraba.


Él no respondió. Solo le quitó la copa suavemente de la mano y la dejó a un lado.

Sus dedos no temblaban, pero tampoco eran rígidos. La tocó como si cada parte de ella fuera algo que no se debía romper.


Cuando se inclinó hacia su cuello, no hubo ansias. Hubo pausa. Un reconocimiento.

No buscaba desnudarla rápido. Le desabrochó la blusa como quien abre una carta escrita a mano, con la certeza de que cada línea debía leerse con respeto y deseo al mismo tiempo.


Su boca no era agresiva. Era exacta.

No exploraba su cuerpo como un territorio a conquistar, sino como una tierra conocida, amada, recorrida muchas veces en sueños lúcidos.

Y ella… ella no tenía que hacer nada. Solo recibirlo. Sentir cómo ese hombre que no pedía, le devolvía el poder de elegir rendirse.


Él la miró a los ojos como si hubiera algo en ella que no se terminara nunca de descubrir.

Y eso… la desarmó.


No le quitó la ropa como quien descorre una cortina. Lo hizo como si retirara velos sagrados. Cada botón era un suspiro suspendido, cada centímetro de piel revelada, una promesa cumplida con lentitud.

No la poseía. La ofrecía el espacio para que ella se desplegara.


El ambiente olía a vino, a noche, y a algo ancestral.

Cuando la blusa cayó al suelo, su cuerpo tembló, no de frío, sino de presencia. No había música, pero su respiración marcaba el ritmo.

Él no hablaba. No tenía prisa. Pero todo en su cuerpo decía estoy aquí para quedarme esta noche, no para pasarla.


Se colocó detrás de ella, rodeándola con los brazos sin encierro. Apoyó su barbilla en su hombro desnudo, y le murmuró algo tan bajo que no entendió las palabras, pero sí el significado:

“Eres más que deseo. Eres lo que hace que desear tenga sentido.”


Sus dedos acariciaron la línea de su espalda, como si le trazara una ruta secreta.

Ella cerró los ojos. Todo lo que había sido miedo o defensa se diluía con cada roce que no era exigencia, sino invitación.

Sus labios se posaron en su nuca como una bendición.

Y entonces la giró hacia él. Sus pechos quedaron expuestos, pero no vulnerables. Se sintió mirada, sí. Pero no como objeto. Como revelación.


Él la besó por fin. Un beso lento. No explorador, sino sabio.

Como si ya supiera cómo era ella por dentro, pero quisiera recordarlo con la lengua.


No había jadeos aún. Solo esa electricidad que precede al trueno.

Y ella se sintió exactamente como quería sentirse: libre… pero deseada con devoción

El beso ya no era solo suave. Había cambiado.

Ahora tenía hambre. No ansiedad, pero sí esa necesidad precisa que se enciende cuando sabes exactamente lo que quieres… y lo tienes frente a ti.


Ella sintió su lengua recorrer su labio inferior como si lo reclamara sin palabras. Y cuando sus bocas se fundieron de nuevo, no hubo timidez: fue entrega total.

Sus manos bajaron por su cintura, tomándola con firmeza. No para controlarla, sino para que supiera que no se iría.

Cuando la alzó, sus piernas se enroscaron en su cintura con la naturalidad de algo que ya se había ensayado en otras vidas.


—Dime si quieres parar —susurró él, con la voz áspera de deseo contenido.


—No quiero parar —le respondió ella, con un hilo de voz que ardía.


La llevó hasta la cama, y el mundo alrededor desapareció.

Él se desnudó sin espectáculo, pero con una elegancia brutal. Como quien no necesita lucirse, porque lo que ofrece ya es presencia viva.

Cuando su cuerpo se apoyó sobre el de ella, sintió el peso exacto de su deseo. El calor. La tensión.


La penetración fue lenta… como si no quisiera entrar en su cuerpo hasta que ella lo llamara desde dentro.

Y cuando por fin lo hizo, ella exhaló un gemido breve, involuntario, como quien reconoce algo que había estado esperando mucho antes de saberlo.


No había ritmo apresurado.

Sus embestidas eran lentas, profundas, certeras.

Cada una decía algo: “Estoy aquí.” “Eres mía esta noche.” “No me detendré hasta que te rompas en placer.”


Sus cuerpos se movían como uno solo, envueltos en respiraciones que se entrecortaban, susurros que rozaban lo animal, uñas que dejaban mapas en la espalda, piernas que se tensaban buscando no escapar… sino rendirse aún más.


Él no buscaba terminar.

Buscaba llevarla más allá. Y ella lo sabía. Lo sentía. Porque con cada movimiento, su cuerpo se abría más. Y con cada apertura, algo en ella se volvía más libre… y más suya.


Hasta que la tensión explotó.

Ella se arqueó, y su gemido fue más que placer: fue un rugido sagrado.

Y él, con el rostro escondido en su cuello, terminó segundos después, temblando no de debilidad… sino de intensidad contenida demasiado tiempo.



Sus cuerpos quedaron entrelazados. No había palabras. No hacían falta.

Habían hablado con la piel.


Ya no había contención.

No quedaba ni un rastro del hombre templado y sereno de hace un rato.

Estaba sobre ella, sudoroso, jadeando, con las venas marcadas en los brazos, con los ojos fijos en su boca abierta y su pecho que subía y bajaba como un tambor de guerra.


La había girado sin decir nada, poniéndola boca abajo con una firmeza que no preguntaba —guiaba.

Y ella no protestó. Se ofreció. Porque sabía que ahí, en esa versión suya salvaje, también había verdad.


La levantó de las caderas y entró de nuevo, de una sola embestida.

Y el sonido fue sucio, real, húmedo. Carne contra carne.

Ella se arqueó, sollozó, y apretó las sábanas con los dientes.

Porque era brutal. Porque dolía… justo en esa línea deliciosa donde el dolor se mezcla con el placer más puro. El que hace que el cuerpo se rinda sin permiso de la mente.


Él la tomaba con fuerza, pero no con rabia.

Era poder crudo. Ritmo violento. Verdad salvaje.


Su mano le apretó el cuello justo lo necesario.

La otra le sujetaba la cadera, marcando el paso con cada golpe que la empujaba contra el colchón.

Y entre jadeos, se escuchaban palabras entrecortadas —no dulces, no limpias—:

—Así… así, joder… no pares, no pares…


Ella le pedía más.

Más fuerte. Más dentro.

Quería que la rompiera en mil pedazos. Y él lo hizo.

No con gritos. Con gemidos ahogados, con espasmos incontrolables, con la pelvis golpeando sin piedad.

Ella acabó primero, con la boca abierta y los ojos cerrados, convulsionando alrededor de él.


Y entonces la levantó, de espaldas contra su pecho, aún dentro, y la folló de pie, sosteniéndola en el aire como si fuera suya, como si no existiera nada más.

Ella no podía ni gritar. Solo gemir entrecortado, con la cabeza hacia atrás, apoyada en su hombro.


Cuando él terminó, lo hizo con un gemido grave, gutural, casi animal.

La llenó entero, profundo, sin sacarse, como si necesitara dejar una parte de él dentro de ella.


Y entonces, por fin… la soltó.

Ambos cayeron de rodillas sobre la cama.

Sudor. Silencio. Respiraciones rotas.


Y sonrisas temblorosas.

Porque lo animal no es lo opuesto a lo sagrado. A veces… es su forma más honesta.

sábado, 21 de diciembre de 2024

TE CALLAS Y OBEDECES

 Voy centrada andando por el pasillo de este hotel enmoquetado. Busco una habitación en concreto pero no la veo. No recuerdo bien el número. Sin darme cuenta pongo los ojos en blanco mientras me muerdo el labio. De pronto se apaga la luz del pasillo que va con sensores y me pongo a hacer movimientos con los brazos, cuando se escucha una puerta justo detrás de mí. Unos brazos fuertes me agarran y me meten en esa habitación. Estoy a punto de gritar cuando una mano me tapa la boca. Y al oído me susurra:

—Encarnación. No grites. 

Me tranquilizo es esta habitación la que buscaba. Cierra la puerta y me empuja con delicadeza hacia la pared. Primero me da un beso casto en los labios. 

—Llegas diez minutos tarde. Encarnación.

—Lo siento, no me enteré bien del número de habitación.

—Shh calla. 

Me sujeta por la nuca con ambas manos y me besa con cierta mezcla entre pasión y desesperación.  Me muerde el labio inferior. Cuando le sujetó por la nuca, aprovecha en coger mi manos subirlas encima de mi cabeza y la sujeta firmemente contra la pared. Vuelve a besarme y de paso me empuja para hacerme notar su polla dura. Al empujarme se me escapa un gemido. Mi diosa interior está dando volteretas. Me mira muy serio. Cuando me mira así me pone cachonda y él lo sabe. Sabe lo que pienso. Con la otra mano sube mi camiseta y el sujetador a la vez. Me deja la tetas al aire las mira resopla y acerca su boca despacio a una de ellas y me mira. Me chupa el pezon y justo antes de soltarla hace notar sus dientes en ella. Ay justo grito. 

—Shhh calla y obedece. 

Respiro hondo y le dejo hacer. Me siento húmeda y atrapada. Baja su mano hacia el filo del pantalón y baja de una vez tanga y pantalón. Sube por la cara interna de mi muslo dirección hacia adentro. Toca deliberadamente mi coño, abre los labios y roza mi clítoris, y mete uno de sus dedos dentro de mí. Yo ahogo un gemido en su boca. Saca el dedo y se lo lleva a la boca y lo chupa. Con esa mirada perdonavidas.

—Delicioso Encarnación. 

Yo no me atrevo a abrir la boca. Trago saliva. Me suelta las manos y da un paso atrás. 

—Quítate la ropa y siéntate en la cama.

Asiento con la cabeza, me saco las zapatillas con los pies mientras me bajo los pantalones y tiro de la camiseta. Me siento en al filo de la cama mirándole. Se pone delante mía, y saca su polla me la enseña.

—Chúpala. 

Y eso hago, pasar primero mi lengua por su enorme polla. Y cómo puedo la meto en mi boca. Mientras él me acaricia la cabeza y sujeta el pelo. Me va guiando hacia su placer y yo me dejo dominar. Entonces él empuja un poco hacia adentro de mi boca y me da una arcada. Me la saca. Y me mira 

—Encarnación que te vas a ahogar— pegándome con ella en la cara suavemente. 

Yo me río, porque está haciendo justo lo que días antes me amenazaba con hacer. 

—De que te ríes? Te hace gracia?

—Me río porque acabas de darme varios pollazos en la cara. 

—Si. Y? Quien manda?—

—Tú— musito.

—Ponte en cuatro en la cama.

Me levanto le miro fijamente a los ojos a modo desafío, me crispa los nervios su maldita manera de mandarme. 

—Encarnación vamos a tener problemas

—No— vuelvo a musitar.

Me sonríe me pega a él sujetándome por la cadera y me besa. Me gira y me abraza por detrás. Me besa el cuello y yo gimo de nuevo. Sabe que esa zona es mi debilidad. Acaricia mi tetas y hace notar su enorme potencial de tamaño muy considerable. Y lo que pienso que creo que lo voy a pasar mal. Espero que lo haga con cariño, pero en el fondo sé que no va a tener piedad. Aprovecho y apoyo mi cabeza hacia atrás en su hombro y él me susurra al oído —Me vuelves loco. Porque no obedeces?— ladeó mi cabeza para poder mirarle y de paso para poder besarle. Me encanta esos labios carnosos y sensuales. Gustosamente él me corresponde el beso con pasión. Obedezco y me pongo en cuatro en la cama, expuesta a su merced. 

Me acaricia mi culo, y de paso me da un cachetazo.

—Así me gusta, mi zorrita guarra— 

Yo le provoco mirándole deseosa, el acerca su boca justo donde dio el manotazo. Y lo besa y mordisquea yo me retuerzo de placer y gimo como una gatita en celo. Sigue ahí justo detrás de mí mirando mi coño y pasa su lengua con descaro de abajo arriba de agujero en agujero yo me derrito. Y sigo gimiendo. El resopla y me gruñe. De pronto escupe en el coño y se pone de pie y encamina su arma de destrucción masiva hacia lo más profundo de mi vagina. Sin miramientos ni delicadeza. De una estocada hacia adentro. Yo gimo a sentir tal presión y dilatación. Me siento llena y me gusta. Comienza sus embestidas una y otra vez. Yo gimo y le grito. 

—Fóllame—

—No voy a tardar mucho en correrme, estás muy caliente—

—En serio?— levantando una ceja.

—Pero no te preocupes que seguimos.

—Tócame que me corra contigo. Yo tampoco voy a tardar. 

Comienza a mover su cadera y con la mano toca mi clítoris y lo roza justo como a mí me gusta. Sigue follándome duro y tocándome. Y de pronto noto su calor y el mío. 

—Me corro 

—Y yo zorrita. Te voy a llenar el coño con mi leche—

Dicho esto noto su leche salir de mi coño. Como gotea por dentro de mi muslo hacia abajo. Pero sigue con sus embestidas  una y otra vez hasta que me oye gemir de nuevo. Saca su polla de mí y se termina de limpiar con los cachetes de mi culo. Supongo es una manera de marcar territorio. Coge una toalla y me limpia lo que ha ensuciado. Yo le miro mientras hace esa tarea. Le sonrío y justo en ese momento me da otra palmada en el culo ya tengo los dos cachetes rojos. Me tumbó boca arriba en la cama y él se echa a mi lado. Me abraza y yo me apoyo en su pecho. Nos quedamos ahí un momento y me vuelve a decir.

—Encarnación no hemos terminado. Quiero seguir jugando 

—No esperaba menos.

Me subo a horcajadas le miro a los ojos. Y veo esa mirada más relajada y diría que tierna. Entonces le pego un cachetito en la cara me acerco a su cara sujetándolo —hazme saber quien manda— Vuelve a poner su mirada perdonavidas, me tira al lado de la cama me sujeta con una mano la cadera y con la otra la cara, con mi boca casi abierta. Me escupe en la boca y besa con pasión, abre mis piernas mete su polla de nuevo en mi. Yo ahogo mi grito en su boca. —Mírame cuando te follo—  esta tan dura que noto hasta sus venas. Se apodera de mí, yo le busco con mis caderas. Y acaricio su espalda. —Putita no me arañes— 

—Lo siento— vuelve a empujar aún más adentro que su pelvis roza mi clítoris una y otra vez. Cierro los ojos un momento —mírame cuando te follo zorrita. Te gusta así?—

—Sí, fóllame duro—

Sigue y sigue empujando. Yo no puedo moverme es bastante más grande que yo. —Voy a correrme—

—Otra vez Encarnación?—

—Siiiiiiii—

—Presiento que va a ser la noche larga—

—Va a ser eterna— le sujetó el culo para que no se mueva.


 



miércoles, 17 de enero de 2018

A TI, SI A TI.

    Solo tres días más para las esperadas vacaciones, pero se me esta haciendo eterno. Son las 22:17 de la noche y por fin doy por concluido el informe que tanto me ha exigido mi jefe, estoy agotada, estiro un poco las piernas y las pongo encima de la mesa. Me quito la coleta y tiro las gafas encima de la mesa, levanto los brazos hasta que oigo un leve crujido del cuello. Me miro las piernas, necesito ya un poco de sol, soy mas bien blancuzca tirando a blanco nuclear, ya me imagino en la playa estirada en la toalla.

   Estoy completamente sola en la oficina, y estoy un poco necesitada, así que me subo la falda vaquera y me quito las bragas, me acaricio los muslos separo mis piernas y comienzo a jugar con mi botoncito, mmm justo lo que necesito. Respiro hondo, suelto el aire y sigo rozándome con mi dedo, justo ahí donde me gusta, muevo las caderas... cuando escucho como se acerca alguien por el pasillo, rápidamente me incorporo, el corazón me va a mil, de repente se abre la puerta.

-Buenas noches, ¿aun sigues trabajando? pensé que no había nadie.
-Ufff Maria me has asustado, si pero ya me voy...
-No tranquila, aun me queda por limpiar los baños, si quieres vengo mas tarde.
-Para nada, limpia ya me voy.
  
    Recojo todo a prisa, meto disimuladamente las bragas en el bolso y me voy a toda prisa, madre mía que calentón llevo. Bajo por el ascensor hasta los aparcamientos, pulso el botón de las llaves abro el coche y me monto, arranco y me dirijo a casa. Por el camino voy pensando que en cuanto llegue me daré un homenaje, quiero estrenar ni nuevo juguete, sonrío yo sola en el coche. Cuando de repente se ve a lo lejos un atasco justo hasta donde me alcanza la vista, ni hablar no pienso chuparme ni un minuto mas de lo necesario en llegar a casa, pienso rápido y salgo por la siguiente salida, daré mas vuelta, pero seguro que ahorro tiempo en llegar a casa, hace calor y lo que menos me apetece es estar parada en la autoría.
   La salida de la autovia esta desierta sigo por el carril secundario y acelero, cuando de repente veo unas luces justo detrás mía, miro por el retrovisor y veo a un agente detrás y encima me hace gestos para que pare, dios con las ganas que tengo de llegar a casa. 
   La moto acelera se pone a mi altura por la izquierda, y me dice:
-A ti, si a ti. Pare el vehículo.
  Pongo el puto intermitente y paro el coche. El señor agente tocapelotas para justo detrás. Por el retrovisor y el espejo izquierdo veo que se baja de la moto y se dirige hacia mi coche, por el lado izquierdo, yo intento cambiar la cara.

-Buenas noches, señora.
   Buag mi cara es un poema, ¿en serio? tengo cara de señora, y el todavía con el casco puesto. Pongo los ojos en blanco lo miro y respondo borde.
-Buenas noches¡¡
-Se puede saber ¿donde iba tan deprisa?
-¿deprisa?
-Si, ibas a 100 en un carril de 60. No le parece ¿deprisa?
-¿Seguro?
-Segurísimo.
-Ya claro, siempre llevais razón se me olvidaba "mascullo"
-¿Como a dicho?
-Nada.
-¿A bebido?
-¿PERDONA?¡¡¡ !!!NOO¡¡¡ VENGO DE TRABAJAR¡¡¡
-No se altere. Baje del vehículo.
  Respiro hondo y suelto el aire de tiros, resoplo y bajo, cierro la puerta dando un portazo. El agente se quita el casco, sus ojos son grandes y oscuros, tiene barba de tres días, pero bien cuidada, y unos labios sexis, me sorprendo a mi misma mordiéndome los labios, el señor agente me mira maliciosamente. Yo enseguida agacho la mirada, no me puedo creer que me este poniendo cachonda.
-Los papeles del coche y su carnet. 
-Claro, ahora mismo.
  Sin pensarlo abro otra vez la puerta del conductor me arrodillo y acedo desde ahí a la guantera, busco los papeles del coche y me giro y busco en mi bolso, y veo mis bragas, abro los ojos como platos, cojo el monedero y saco el carnet, giro la cabeza y veo que el señor agente ahora tiene su atención en mi culo, y creo que por el tamaño que tiene mi falda, esta admirando algo más. Le sonrío y es él, el que se muerde el labio inferior, me recorre una calentura desde mi vagina.
-Ejem¡¡ ¿se divierte señor agente?
  Me mira enseguida a los ojos, yo sonrío. Y el agente me la devuelve. Salgo del coche y le entrego los papeles...
  El los coge y los tira dentro de mi coche, me agarra por los brazos justo por detrás de mi espalda y mirándonos cara a cara...
-Vaya se ve, que se te olvido algo...
-Es largo de contar...
   Justo me gira y me apoya contra el coche, vuelve a poner mis manos encima del techo del coche.
-Déjalas ahi.
-Si señor agente, no las moveré.
  Con una mano me sujeta por la cadera y me pega a él, puedo notar su pene duro, justo en mi culo. Acerca sus labios desde mi hombro izquierdo besando y mordisqueando hasta justo debajo de mi oreja, tengo el bello de punta, mas calor se apodera en mi vagina, cada vez más y más calor, hasta que noto como gotea mi coño. 
-Tenemos un problema señorita.
-¿Cual señor agente?
-Cuando se agacho a buscar los papeles, me puso la polla mas dura que una porra, y ahora ¿que hacemos?
-No se, señor agente, usted dirá.
-Pues había pensado, que a lo mejor, podías ayudarme a bajármela, no sé, quizá como vienes ya preparada...
  Justo baja su otra mano y la cuela debajo de mi falda, y acede a mi coño por detrás, separa mis labios y comienza a mover su dedo...
-Joder... digo si estoy preparada, justo no llevo bragas porque iba con prisa a mi casa, para usar uno de mis juguetes nuevos.
-Vaya... siento fastidiar tus planes, pero creo que tengo mejores planes a ti ahora.
  Se agacha por detrás, levanta mi falda vaquera con brusquedad, separa un poco mis piernas, y hunde su lengua en mi vagina, no puedo evitar gemir...
-Oh si justo lo que necesito señor agente... 
  Sigue metiendo su lengua en mi coño, y moviendo mis cachetes, de vez en cuando me da un azote, y un mordisco suave en mi culo, lo que hace que gima aun mas fuerte, llevo meses sin sexo, jugando con mis estúpidos consoladores. Justo cuando estoy a punto de correrme, se retira y yo le miro. Le cojo la cabeza y el mi esquiva.
-Le he dicho que no mueva las manos.
  Automaticamente vuelvo a poner la mano en el techo de mi coche,  él se levanta y me gira, y vuelve a bajar. Sigue comiéndome el coño, yo abro mis piernas todo lo que puedo, para poder facilitarle la tarea, teniendo en cuenta que estoy de pie, así que pongo mi pie derecho en el filo de mi puerta, me mira fijamente a los ojos, y yo levanto mi camiseta para que pueda contemplar mis pechos, me los agarro y los aprieto para él, se nota que es un chico fuerte y joven. Me atrevería a decir que tiene la misma edad que yo. Mira al cielo y veo las estrellas y solo escucho mis gemidos y sus lamidas de coño, y al fondo se oye el ruido de la carretera, le cojo por la cabeza y aprieto contra mi coño, me voy a correr... Dios¡¡¡¡ no puedo creer lo que estoy haciendo. Mis piernas tiemblan, se incorpora y ahora se acerca más a mi cara, me besa dulcemente y yo le muerdo ese labio que hace un momento él mismo se mordía. Con el labio aun en mi boca él me susurra.
-Deliciosa, si señor. Diria que exquisita.
-Pues ahora me toca ami.
   Sin darle tregua, me agacho le bajo la cremallera del pantalón verde meto mi mano y le saco la polla, me cuesta un poco porque la tiene super dura, le paso mi lengua justo por la punta del capullo, lo chupo y lo relamo, el me coge por la cabeza y me la mete delicadamente en la boca, yo le dejo llevar el ritmo. Solo disfruto, noto cada una de sus venas en mi boca, me deja chupar poco rato, creo que tiene mas ganas que yo de meterla en otro sitio, se sale de mi boca, yo solo lo miro, con un gesto rápido me levanta, cierra la puerta y me obliga a  subirme al capo, me abro y se hunde en mi, despacio pero a fondo, justo cuando la mete entera, me coge por la nuca y me da un beso húmedo, así sin moverse, entonces sin salirse de mi ni un centímetro hace círculos con su cadera, su polla roza lo mas hondo dentro de mí, yo gimo y gimo en su boca, cuando sonríe, y empuja fuerte, una y otra vez, una y otra, hasta que le miro a los ojos oscuros 
-Me corro, de nuevo...
-Sí, correte que note tu coño aun mas apretando mi polla. 
  Apoyo mi espalda en el capó del coche y el aprovecha que tiene ahora las manos libres para poder tocar mi clítoris, despacio y en círculos hasta que me corro de nuevo, mi piernas son un flan, que él sujeta, entonces el se echa encima mía, y sigue empujando con ganas y pasión. Cuando escucho un gruñido tan sensual, que sé que acabó, se corrió. Aun en esa postura, intentando respirar, nos miramos dulcemente.
-Me llamo Javier, Javi para los amigos. 
-Me llamo Laura, encanta.
-Encantado yo. 
  Nos adecentemos y después de darnos los números de teléfono, y unos cuantos besos más nos despedimos con la promesa de volver a vernos. 

sábado, 13 de enero de 2018

BESAYUNAME

       Siento que a veces le damos demasiadas vueltas a las cosas, creo que pensamos demasiado en nuestras actuaciones, y damos demasiadas explicaciones a lo que no debemos dar. Aun sigo pensando en nuestra ultima conversación telefónica. El ser humano sigue buscando la razón, y seguimos queriendo darle explicación a aquello que no la tiene. Siempre ahí normas que no debemos saltarnos, porque alguien dijo que esta mal. Y digo yo, ¿porque? ¿por que no debo hacer según que cosas? Sinceramente solo he de decir, que soy mujer, me gusta lo que hago, y si no te gusta. Estupendo, hoy no dormiré pensando en la culpa. A estas alturas de mi vida, prefiero quedarme con la culpa que con las ganas, ya juzgare yo si duermo por las noches. Mujeres envidiosas del mundo, os doy un consejo, y este es gratis. buscaos algo que hacer en vuestras vidas, yo que se... por ejemplo hacer ganchillo, y de camino me tejéis un tanga... y dicho esto...

     Hago un alto, estoy sudada, me falta el aliento, esto del deporte no va conmigo. sin quererlo estoy justo en frente de tu casa, miro a un lado a otro de la carretera y cruzo, miro mi reloj que son ahora las 9 de la mañana. Pienso encogiéndome de hombros ¿porque no?. Pulso el timbre, y allí estas despeinado, sin camiseta y como recién levantado.

   -Buenos dias preciosa.
   -Buenos dias...
   -¿saliste a correr?
   -Si, y mira por donde, acabe en tu puerta. tengo hambre.
   -¿Quieres desayunar?

    Cabeceo varias veces, como los muñecos, y el con su sonrisa profiden se echa a un lado para dejarme entrar, levanto la cara para poder mirar esos ojos oscuros, y el me da un beso casto y sonoro en los labios. Este chico es tan natural.
 
   -Estaba justo preparando cafe. ¿quieres un zumo?
   -No gracias, no me sienta muy bien, un café estaría bien.
   -Esta bien caprichosa consentida.

    Yo sonrío satisfecha, mientras veo como se desenvuelve en la cocina, y en menos de 10 minutos tengo todo un banquete justo en frente de mi, Tostadas, zumo, café, tortitas y un poco de fruta.

   -Caray, y todo esto ¿para desayunar?
   -Si, consentida mia.
   -Yo soy una consentida.
   -O si que lo eres, mi consentida caprichosa. desayuna que luego desayunare yo.

   De repente se me a hecho una bola la tostada, y un calor me recorre el cuerpo, al fin y al cabo ambos sabemos como va a terminar esto. Entre risas y frases con doble sentido terminamos con el banquete del la isla de la cocina.

   -Terminaste...
   -Si.

   Sin mas se acerca a mi me cede su mano, yo la cojo y me invita a levantarme, yo muy obediente me levanto, con su otra mano me coge por la cadera y me pega a el, me susurra cerca de mi boca.

   -Quiero un besayunate.
   -¿Que?
   -Quiero comerte entera, voy a empezar por esa boca tan irresistible, luego bajare por tu cuello, te morderé esos pechos perfectos, paseare mi lengua hasta tu ombligo y terminare en tu coño, quiero que te corras varias veces en mi boca, antes de meterte mi polla dura...

    Yo solo puedo tragar saliva y solo puedo musitar

   -Me gusta... pues besayuname¡¡¡

   Se agacha un poco y me carga como un saco de patatas, va hacia la nevera y coge un yogur y una cuchara del cajón,  sube sin esfuerzo las escaleras, y llega hasta su dormitorio. Me suelta justo al lado de la cama y pone el yogur en la mesita y justo al lado pone la cuchara. Yo solo puedo observar, siento curiosidad, ¿El yogur? ¿Para que?. Se da la vuelta decidido, se saca los pantalones, completamente desnudo se acerca despacio, me saca la camiseta de un tirón, y justo después los leggin, tanga todo a la vez. Yo me quito las zapatillas como puedo, me coge la mano y nos metemos en su ducha, la verdad se lo agradezco, pues no tenia planeado echar un polvo, cuando salí esta mañana de casa, una ducha rápida, me da una toalla y el coge otra, nos secamos y me coge justo por detrás de la cabeza con ambas manos, me besa como solo el sabe hacerlo, me muerde cuidadosamente los labios, y entre beso y beso me susurra. (me gustas) que solo puedo contestar con monosílabos. Sigue bajando hasta mi cuello, me besa, me muerde, sigue bajando y bajando hasta mis pechos mientras me empuja sutilmente hacia la cama, cuando quiero acordar estoy tumbada en la cama, sigue chupando y lamiendo mis pezones, me los masajea con ambas manos, sigue bajando y bajando hasta mi ombligo, allí se recrea un momento, metiendo un poco su lengua en el, a modo estoy te voy hacer cuando llegue a tu coño, yo me derrito, sigue bajando y llega a mi coño, pasa primero un poco su lengua con la puntita, para dejarme sentir su calor y humedad. yo resoplo y suspiro fuerte, mete su lengua dentro de mi una y otra vez, y de repente la sustituye por su dedo, ahora su lengua esta centrada en mi clítoris, me pasa suave y delicadamente, y otras veces un poco mas fuerte, chupa y succiona poco a poco. hasta que exploto. Me mira con esa mirada sucia y excitante, mientras me recupero el se pone de rodillas en la cama.
   Me mira con sus ojos bien abiertos, me percato que en su mano derecha tiene el yogur, lo agita enérgicamente, le da la vuelta y muerde el culo del envase, lo  justo como para abrir un agujero pequeño, sigue agitando y se pone un poco en su polla...
   -Ven consentida, chupamela.
   Yo muy obediente, me incorporo y paso mi lengua por su pene y relamo cada rastro de yogur, chupo, relamo hasta que me la meto entera en la boca. sigo chupando, me siento poderosa, el gime y se muerde el labio de abajo, tan fuerte que veo que se le queda la marca. Tiene la polla tan dura y chorreante, que se le notan todas y cada una de sus venas. sigo chupando cuando me coge del pelo, tira de el me mira y me dice:
   -Tumbate consentida caprichosa...

  Me limpio la boca con mi mano y me tumbo, el vuelve a agitar el yogur y lo derrama sobre mi coño, coge la cuchara y comienza a recoger el yogur, se la mete en la boca la saborea y sigue cogiendo mas yogur, a cada cucharada mas cerca del centro de mi placer, cada vez mas y mas cerca, hasta que tira la cuchara y directamente termina el yogur con su lengua, estoy tan excitada que solo dos pasadas mas de lengua y me vuelvo a correr....
   Vuelve a incorporarse y me vuelve a decir:

   -Date la vuelta y enséñame ese culo... vamos nena. ponte en pompa.

  Y eso mismo algo, vuelve a pasar su lengua por mis nalgas y pequeños mordiscos, yo estoy deseando que me meta su polla, mi coño chorrea, pero el sigue comiendo y lamiendo, con sus manos abre mi culo y a la vez mi coño, y cuando menos me lo espero me mete su polla, así sin previo aviso y hasta el fondo y de una estocada, lo que desata un gemido muy sonoro, mete y saca su polla a un ritmo constante y cada vez mas fuerte, en el dormitorio solo se oyen nuestros gemidos y un choque de nuestros cuerpos y de vez en cuando un cachetazo con su mano, para hacerme saber quien manda, cuando estoy a punto de correrme y agarra aun mas fuerte mis caderas para poder acceder mas hondo dentro de mi. Giro mi cabeza para mirarle y el acerca su boca a la mía, para poder besarme mientras nos corremos los dos a la vez.

  Apoya su cabeza sobre mi espalda y de repente los dos reímos.

jueves, 11 de enero de 2018

DESDE EL OTRO LADO

Las mujeres son difíciles de entender,  y mira que hago un gran esfuerzo por entenderlas, pero nada. Los tíos somos más simples, si es que sí, es si.  Los tíos como norma general si decimos si, es porque asi lo queremos. Pero bueno dicho esto.
Hoy quería dar un punto de vista diferente, así que allá voy:
Me presento soy Alex y tengo 29 años. Y una vida un tanto peculiar. Ya entenderéis porque.

Termino de afeitarme y de colocarme el cabello de forma alocada, no quiero imaginar lo que tardáis las mujeres en colocar y acomodar esas melenas tan largas, me miro al espejo y porque no? Una pose enseñando estos abdominales que tanto trabajo me cuestan machacadas en él gym. Y es que he de reconocer que estoy bien bueno. Si soy en creido, y que?. Al fin al cabo de tanto investigar, llegue a la conclusión que a las mujeres os gustan malos, malotes y canallas. Aunque sinceramente así no soy.
Me meto en mi vestidor y elijo algo informal, camisa y vaqueros. Termino de echarme mi Dolce Gavana y listo. Bajo hasta mi cochera y me acerco a mi X6, me encanta mi coche. Soy fanático de los motores , sobre todo la tecnología alemana, me gusta el fútbol. Pero tengo un gran defecto y es que no creo en el amor, por desgracia creo que no existe. También me gusta oír siempre la verdad, por lo tanto no me gusta mentir. Bueno creo que tengo unas normas sencillas.
 Busco en mi biblioteca de música, y pongo directamente Dover.
Hace por los menos un par de meses que no callejeaba por esta ciudad, está ciudad me tiene. Cautivado, tiene un algo que se me mete en el alma. Como son las 22:34 y creo que llegaré tarde hasta el bar donde he quedado con mi amigo del alma, pienso rápido y tomo un atajo, cuando de repente me encuentro con un coche parado súper viejo, parece averiado.
Pero que ven mis ojos, se acaba de apear una chica pelirroja y cuando le veo la cara es ella.
Mi pecosa, es hermana de mi mejor amigo. Que le abra pasado? Me bajo de mi coche.

     -Buenas noches, que te a pasado?
     -Que se a averiado...
     -Tiene gasolina?
Mi pecosa arruga la nariz, se a enfadado, desde pequeña me gusto hacerla rabiar. Pero le ocurre algo, creo que no me a reconocido o está jugando a algún tipo de juego.
      -Pues claro!!! Te crees que soy tonta!
Me acerco a ella para ver si de cerca me reconoce, noto que se estremece, por algún motivo noto de su nerviosismo. Intento tranquilizarla y espero gustosamente con ella la grúa, pero ni de coña la dejo subir sola a un taxi. La llevaré a donde a quedado.
Por el camino no hace más que hacer preguntas raras, buag sigue tan quisquillosa como recordaba, la miro y sonrío. Por fin llegamos a donde ella había quedado. Justo cuando se baja de un pequeño salto de mi coche le miro el culo, y me pregunto porque aré estas cosas, sonrió y supongo que la niña que recordaba ya es toda una mujer y ... que mujer.
      -Hasta luego pecosa.

Arranco y salgo disparado, llego tarde. No me gusta llegar tarde. Tengo 3 llamadas de José. Justo cuando llego al restaurante veo que ahí justo un pequeño espacio para mi coche, menos  mal que se me da bien aparcar. Seguro que si tuviera que aparcar una chica no podría. Me río yo solo, por las cosas que pienso. Si me oyera mi madre me daría un collejon. Esta Jose en la puerta fumando como un carretero y en cuanto me ve, me hace gestos con los brazos. Yo solo le sonrío.
Hace un par de meses que no, nos vemos. Pero parece que fue ayer, así son los verdaderos amigos.
La noche pasa normal, reímos, cenamos y sinceramente quiero un poco de sexo.
Tecleo en mi iPhone y marco el número de Laura, una vieja amiga.
Me despido de Jose y voy en busca de Laura. En menos de 15 minutos estoy en su puerta. Ella sin más abre la puerta con esos diminutos pantaloncitos, y un ligero top, la verdad deja poco a la imaginación,  está igual de sexi y guapa que la última vez que nos vimos, morena con el pelo corto, la miro y ella sonríe, no nos decimos ni hola.
La cojo por la nuca y la beso, le meto mi lengua, la saboreo, con la pierna cierro la puerta, mientras sigue besándome, se me engancha como un mono y yo la sujeto por las cachas del culo, y la vez me quito las zapatillas, deja de besarme me mira y sonríe traviesa. Yo le devuelvo la sonrisa y vuelvo a morderle la boca, llego con ella a su cama que está desecha, preveo que estaba dormida. La tiro a la cama desabrocho mi camisa y me quito los vaqueros, mientras ella se saca el top y se quita esos ridiculos pantalones de hello kity. Yo estoy completamente erecto, tengo la polla tan tiesa que pienso que la voy a atravesar, pero ella se relame al verme y gatea por la cama, se mete mi polla en la boca, y yo la cojo del pelo, y la obligo a que se la meta más hondo, dios me pone tan cachondo. Sigue muy obediente chupandome la polla, le gusta se relame y me mira directamente a los ojos, sus tetas perfectas gritan para que las toque y eso hago le pellizco los pezones, y ella gime. Justo cuando creo que me voy a correr le saco la polla de la boca, la empujó hacia atrás y se abre para mí, me enseña su coño jugoso, juego con su clitoris con mi dedo mientras le meto uno de mis dedos, se retuerce de placer, gime y me pide que la folle, pero antes de hacer lo que me pide, acerco mi lengua a su coño, la saboreo esta ardiendo, comienza a mover sus caderas, sé que está a punto. La miro y ella asiente con la cabeza. Chupo aún más fuerte y noto como palpita su coño dentro de mi boca, sus piernas tiemblan  se arquea. Recupera un poco el aliento y me tira del pelo para que la deje. Me relamo los labios. Me separo un poco de ella, y la obligo a que se dé la vuelta, mientras se pone a cuatro patas expuesta hacia mi yo me pongo un condon que llevo en mi cartera, y sin más le meto mi polla dentro, de una estocada y hasta el fondo, ella se arquea aún más y me mira, con cara de follame duro. Y eso hago le meto mi polla cada vez más fuerte y duro, la cojo por las caderas pongo mis dedos gordos justo en sus hoyuelos de su espalda y vuelvo a empujar ella gime cada vez más alto y yo al par de ella. Estoy sudando,  sigo empujando y metiendo mi polla cada vez más fuerte y sin compasión. Noto que su coño me atrapa y me subciona entonces me dejo ir, me corro, le saco la polla y tiro del condon, sigo meneándomela y le lleno toda la espalda y su culo. Justo cuando termino le doy un azote que le dejo los dedos clavados. Ella chilla. Me levanto me pongo los bóxers y los vaqueros le doy un beso dulce. Me pongo a las zapatillas, camisa y me peino un poco.
    -Me marchó preciosa.
    - hasta otra muñeco.
Le sonrío, y me voy a casa deseando ducharme y dormir un rato. Justo cuando voy en busca de mi coche me vuelvo a encontrar a la chica pelirroja, esta sentada por fuera de un bar y creo que está fumando, dios si la viera su hermano la mata. Cuando me ve noto su enfado. Me dice que la deje tirada. Y yo pienso que mejor no se cruce en mi camino. Es demasiado para mi. Esta chica la miro de otra manera, no quiero equivocarme. Pero ahí esta el tío prometiendo que la verá mañana, si la veré mañana y si sigo pensando lo mismo… Curiosamente la última persona en la que pienso es esa pecosa saltando de mi coche, sonrío y me quedo sopa.


domingo, 24 de septiembre de 2017

A ESCONDIDAS

En algún miércoles de noviembre:

Llego al centro comercial, esto está abarrotado de gente, tanto que me cuesta  mucho trabajo aparcar. Pero bueno, por fin conseguí mi propósito. Salgo de mi auto, y recorre un escalofrío mi espalda, sé que en algún rincón de estos metros cuadrados de paredes y hormigón está el, se que me espera, es el punto acordado. De pronto me embriaga la impaciencia, camino hacia la parte trasera de mi coche, abro él maletero y saco una rebeca, me la pongo cierro el maletero y me dirijo paso firme y haciendo ruido con mis tacones que replican en el parking, tanto suenan que una pareja que está metiendo la compra en su coche se vuelven y me miran, yo le sonrió y siguen con su tarea. Justo al entrar en la zona De escaleras mecánicas se abren las puertas automáticas. Y cuando subo en las escaleras, una brisa recorre mis piernas desnudas casi levantando mi falda, lo que me hace reaccionar al instante y de paso me recuerda que voy sin ropa interior, mis mejillas se sonrojan, me coloco bien el flequillo con un leve resoplido.
Escucho risas justo detrás de mi, me giro y veo a un chico detrás mía que me mira con mirada sucia, lo que me hace pensar que a lo mejor a podido percatarse de que no llevo bragas, me vuelvo a girar miro al frente y me muerdo mi labio inferior.
Sigo ascendiendo por las escaleras interminables, y ahora pienso que podía haber cogido el ascensor, pero ya que más da.
Llego a la zona central y miro hacia el horizonte y allí le veo, está estático, lleva observándome desde mi subida de las escaleras. Antes de que comience a andar hacia él. Coge su móvil se lo pone en su oreja, entonces suena el mío.
-sígueme nena!
No me da tiempo a contestar y cuelga. Pongo los ojos en blanco y sonrío, a veces es tan mandon. Le sigo muy obediente, veo que se dirige hacia los baños del fondo, no me puedo creer... cuando entro en el pasillo del baño le pierdo de vista, me vuelvo para buscarle y me agarra del brazo, tira de mi, y nos metemos en el baño de minusválidos.

Nos miramos frente a frente, fijamente, sin tan siquiera un hola, su mirada lo dice todo. Sé que se alegra de verme al igual que yo. Sin más. Me devora con su boca la mía, nos besamos en silencio, y con el reloj marcando los minutos, ambos sabemos que en cualquier momento alguien puede tocar, y también ambos sabemos que yo reiré. Así que se esmera en subirme la falda y al darse cuenta que no llevo bragas, me mira y resopla como solo él sabe hacer, sin más oscilación se arrodilla y mete su lengua viperina en mi, chupa con ansia y mucha gana, tanto que he de morderme los labios con fuerza, o empezare a gemir, le sugeto la cabeza y levanto mi pierna para facilitarle la tarea, el sigue allí arrodillado, es excitante. Me sujeta por las cachas de mi culo para acercarme aún más a su boca, Dios!! Voy a explotar, y se que no va a parar, le sujetó aún más la cabeza, no quiero que pare, voy a correrme y lo sabe. Un empujón más con su lengua y echo la cabeza hacia atrás ahogando un gemido, resoplo.
Se incorpora , sin dejarme respirar me besa. Se aparta un poco de mi, me besa el cuello, justo cuando está en el lóbulo de mi oreja, la mordisquea, y con ella aún entre sus dientes musita:
- oh nena, como me gusta saborearte, eres tan exquisita, y tan jodidamente perfecta, que tengo ganas de meterte mi polla en tu coño y correrme yo también.
Sin preguntar, me empala de una estocada, sin ayuda de manos. Yo quedo sin respiración, el empuja suave, abriendo hueco, despacio pero sin pausa, su mirada está clavada en la mía, su mirada pervertida y oscura. Sigue empujando, su ritmo es cada vez más profundo y rápido. Me tiene atrapada  contra la pared, una de sus manos me sujeta por la nuca y la otra me sujeta el culo, yo simplemente me sujetó a sus hombros, justo como si fuéramos a empezar a bailar, sigue sus embestidas cada vez más fuertes y profundas, a mí se me escapa un gemido, y el me mira sorprendido lo tapa con su boca. No deja de hundir su polla en mi coño húmedo y su lengua en mi boca. Entre beso y beso logró entender:
- nena correte conmigo.
Y así lo hice nos unimos en suspiros, espasmos de placer si aliento.
Después de recuperar la compostura y limpiar algunos fluidos entre risas.
Abro la puerta y no ahí nadie. Así que caminamos uno detrás de otro, cuando logra adelantarme me dice entre dientes:
-ufff tienes una cara de recién follada que tira para atrás, yo aún no estoy satisfecho
Me da un azote cariñoso en el culete se gira y después de guiñarme un ojo
- en 15 minutos en mi casa preciosa.
Yo sonrío
- allí estaré caprichoso.

domingo, 6 de agosto de 2017

TENTACIÓN

No sé ni cómo, ni cuando. Pero después de tanto hablar, al fin estoy aquí. En el motel de carrera recóndito en el que acordamos mi demonio tentador y yo. Como casi siempre llego más de 20 minutos antes de la hora acordada, y la verdad no sé qué va a pasar en realidad, ni tan siquiera sé si realmente va a venir. Pero aquí estoy, como no le veo, decido tomar algo en la barra solitaria de este motel, me atiende un camarero, que a simple vista parece inexperto, pero le pido un té frío y tras el primer trago, me suena el móvil.
Oh Dios es él, me está llamando, se me encoge el estómago, tanto que no sé si llegara ahí el trago de te frío. Contesto con timidez, pues mi cabeza me dice que me va a volver a poner cualquier escusa para no verme.
-si?
-donde estás?
-Aquí en el bar del hotel. Y tu?
-Arriba en la habitación 214. Sube!
-voy.
Cuelgo sin pensar, no sé si iba a decir nada más, pero yo di por concluida la conversación. Le pido al inútil la cuenta, y sin dejarle decirme cuánto es pongo un billete de 20€ en la barra, cojo el cambio y ando con decisión hacia los ascensores, pulso el botón con insistencia, hasta que abre la puerta. A estas alturas mi estómago parece una jaula de grillos. Los minutos que tarda el ascensor en subir, se me hacen eternos. La ansia de apodera de mi, y mi yo interior da volteretas de extasis. Chinnn la puerta se abre y miro las indicaciones de los números de las habitaciones, giro a la derecha y ando silenciosa por los pasillos ausentes de miradas y en silencio absoluto.
Me paro justo en frente de la puerta 214. Y respiro todo lo ondo, que puedo, y de repente voy a tocar la puerta cuando se abre. Y ahí está, mi tentación en persona, con una sonrisa pícara, y los ojos oscuros, saca la mano y me agarra por el brazo, tira con fuerza de mi y cierra la puerta. Me sujeta firmemente mis manos justo por encima de mi cabeza, con su cadera me oprime contra la pared, tanto que casi me cuesta respirar, o eso o se me contuvo la respiración, al verle, tan decido a follarme. Su olor es indescriptible, está tentación es tan grande, y ahora es solo mío, estoy bajo su hechizo. Me susurra cerca de mi boca, con esos labios carnosos y esa barba de tres o cuatro días.
- que quieres?
Yo solo soy capaz de musitar
- quiero que me folles...
  No hubo más conversación, se apodera de mi boca, y noto sus 17 centímetros justo a la altura de mi hombligo, está dura y dispuesta para mí.
  Besa sin descanso, sin prisa pero sin pausa. Me saborea, y yo a él. Aprovecho le pego un mordisco suave en su labio inferior, que hace que me empuje un poco con su cadera, para que note que está duro, yo ahogo un gemido.
-Nena, recuerda mi costumbre. Voy a comerte entera, en especial tu precioso coño. Hasta que te corras en mi boca, quiero saber cómo sabe tu coño corrido, y luego te follare viva. Oh nena voy a pecar por lo alto, te tenía muchas ganas.
  Yo solo puedo poner cara de sorprendida, porque no es lo mismo leerlo, que te lo digas en vivo en directo, con esa mirada sucia, que hace que ya este humedecida desde que abrió la puerta y su mano toco mi brazo, estoy dispuesta a él. Sus brazos, su boca, su manera brusca y sensual. Es mi chico malo.
  Me suelta los brazos y tira de la camiseta,  la tira, a la misma vez sigue besándome, y acariciandome. Es tan intimidante. Yo hago lo mismo tiro de su camiseta y la voleo, en algún ricon de la habitación, pasa sus manos por mi espalda y desabrocha con soltura mi sujetador y me libera los pechos, que a su vez acaricia suavemente los besa y mordisquea. Yo echo la cabeza hacia atrás y gimo de placer, sigue bajando por mi abdomen hasta llegar a mí hombligo, allí juguetea para hacerme saber lo que me espera, hace que mi coño se humedezca aún más, y se contraiga. De un tirón saca pantalones y bragas, y allí quedó expuesta a su merced, me coge con facilidad y de suelta en la cama, allí me mira con travesura, y yo me derrito. Se baja los pantalones y bóxer, todo a la vez.
  Puedo ver sus 17 centímetros en directo, erguidos y potentes, sus abdominales bien trabajadas, justo como a mí me gustan, sin marcar demasiado, se tumba despacio y comienza lo bueno.
  Me besa, me muerde la boca, me hace cosquillas con su barba,  besa el cuello, sigue bajando hacía mis pechos, los masajea con suavidad, los besa y los muerde, yo vuelvo a gemir y resoplo. La verdad estoy tan berraca que quiero correrme ya!. Sigue bajando por mi abdomen hasta volver a mi hombligo, allí vuelve a jugar con el dichoso agujerito y de paso con mi piercing. Sigue bajando y besa mis Inglés las chupa y yo casi estoy a punto de explotar y eso que no me a tocado. Sus manos siguen acariciendome los pechos. Baja sus manos más y más hasta que me abre la piernas y mete su lengua dentro de mi coño, chupa, lame y pases su lengua dentro y fuera, de arriba a abajo, me obliga a mantener las piernas abiertas, no puedo con él es bastante más fuerte que yo, las piernas me tiemblan, ya viene lo inevitable, sigo gimiendo y respirando fuerte, se que me voy a correr así que le sujetó la cabeza, para que no pierda el ritmo. Entonces grito aún más fuerte y me corro, pero a él le da igual sigue chupando y gozando de mi y yo más de él. El me mira con descaro y le le sigo la mirada. Me pone muy cachonda ver qué disfruta, se siente poderoso y la verdad es que ahora tiene el poder, ese orgasmo le pertenece. Sigue ahí comiéndome el coño muy meticuloso, tanto que me vuelvo a correr, grito y resoplo, este le a pillado por sorpresa, me mira y sonríe.

-Todo bien?
-perfecto

Recobró un poco la compostura, y ahora quiero poder saborear su polla, pero el me vuelve tumbar, de un empujón, coge su polla y de una estocada me la introduce entera, sin pausa y hasta el hondo.
Con su polla al completo dentro de mi. Me dice:
-Ahora voy a follarte, todo lo que quiera, y te volverás a correr
Comienza despacio, como haciéndose a mi, como si midiera hasta donde, yo muero de placer, las piernas aún me tiemblan,  me besa y me mete su lengua suave y experta, sabe a mi. Es excitante. Sabe a pecado sigue sus movimientos, dentro, fuera. Dentro fuera. Cada vez más rápido y profundo, yo le busco con mis caderas, busco mi placer. Le miro fijamente a los ojos, están completamente dilatados y oscuros, le dejo que se hunda en mi todo lo que quiera, hasta que se descuida y con un movimiento rápido le doy la vuelta y acabo justo encima de el.
-ahora muñeco me toca a mí. Te voy hacer gozar.
 Me mira sorprendido, pero se deja hacer, me salgo de él y después de pasear la puntita de mis uñas por su pecho, pellizcar uno de sus pezones, le consigo sacar un gruñido, se muerde los labios, así que acerco mi boca a la suya, y le beso, aún sigo a horcajadas encima, pero su polla está fuera de mi,  bajo y saboreo sus pezones erectos, su muere de placer, ahora es él el que resopla, y yo sonrio, sigo bajando hasta que me encuentro cara a cara con mis 17,  pasó mi lengua, está húmeda y chorreante, estoy a cien, así que me la meto en la boca y saboreo, lamo y degusto tremendo manjar pecador , se muerde los labios, se que está aguantando para no correrse en mi boca. Yo seguiría aquí mucho rato, pero tenemos poco tiempo. Así que no le torturo más y me subo encima, me la empalo entera y comienzo mis movimientos, se que se va a correr en breve, entonces otro movimiento rápido y vuelve a tenerme  debajo suya, ahora es él el que tiene el poder. Sigue follándome, estamos sudados y su frente suda, sigue y sigue metiendo su polla en mi. Hasta que le digo:
-eis creo que me voy a volver a correr...
El me mira satisfecho y me dice entre gemidos:
-y yo nena.
Me besa de nuevo y se traga mis gemidos y yo los suyos.
Después de unos minutos intentando respirar con normalidad. Nos volvemos a mirar, se desencaja de mi. Y me vuelve a dar un beso humedo.
-expectacular.
-sublime. Le contesto yo.